2 Tiempo de lectura

No todos los niños son elocuentes y desinhibidos, algunos se espantan cuando deben hablar en público, tal como les sucede a muchos adultos.

Y es normal que ocurra, pues el ser humano teme hacer el ridículo y el grado de timidez varía entre cada persona.

Aunque no lo creas, incluso muchos famosos han confesado que sienten pánico al subirse a un escenario, porque nadie está exento de esa sensación y tu peque no es la excepción de la regla.

Antes de ser duro con él o ella y fustigarle por algo que es completamente normal, te decimos algunas claves para que le ayudes a perder el miedo a hablar en público y que la próxima vez que le pidan leer en voz alta enfrente de su clase sepa cómo manejarlo. ¡Toma nota!

 

Compartan una lectura.

 

Este ejercicio hará que tu peque se sienta confiado de leer, pues tú también estarás haciendo lo mismo.

  • Siéntate junto con tu peque en el estudio o en la mesa del comedor y escojan un texto para leer. Puede ser uno académico o su cuento favorito, elijan con el que mejor se sientan.
  • Empieza leyendo el primer párrafo en voz alta haciendo las pausas necesarias.
  • Si es un cuento y deseas imitar voces diferentes, también puedes hacerlo. Además, ese toque divertido hará la actividad más interesante para tu peque.
  • Luego, pídele que lea el segundo párrafo y que haga lo mismo que tú. Irán intercalando párrafos a medida que avance la lectura para que la terminen entre ambos.

Hacer voces también ayudará a romper el hielo; recuerda que mientras un niño sienta que algo es divertido, más se animará a intentarlo.

 

¡Noche de tablas!

 

No hay nada más divertido que interpretar un personaje.

  • Anima a tu peque a crear o recrear una obra de teatro. Puede ser un guion que ya exista o uno inventado por él o ella.
  • Mientras más personas puedan participar, será mejor para ayudar a tu peque a desenvolverse ante los demás.
  • Al comienzo puede leer sus líneas y ensayar hasta que las aprenda, lo que le ayudará a mejorar su lectura.
  • Una vez que estén listos para presentarse, aunque sea en pijamas dentro de la casa, podrá expresarse con más comodidad y menos miedo de trabarse.
  • Si no son tantos en casa, pueden grabarse con un celular y luego evaluar cómo lo hicieron.

Sin duda, este ejercicio le ayudará a desinhibirse en voz alta.

 

¡Rían y adivinen!

 

Los niños adoran los chistes y adivinanzas por una razón muy simple: tienen un cierre.

Así como lo lees, a veces lo impredecible les genera incertidumbre y de solo saber que un chiste terminará y les hará reír y que una adivinanza, acierten o no, siempre se revela, les hace sentirse seguros.

Por eso, puedes aprovechar sus ventajas y pedirle a tu peque que lea en voz alta algunos chistes y adivinanzas, así sentirá que tiene el control de la situación y que tú no te reirás de él sino de lo que lee.


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