3 Tiempo de lectura

La lectura es un hábito con el que no todos sienten afinidad, en especial la mayoría de los niños.

Con tantas otras actividades que pueden hacer, como ver televisión o jugar videojuegos, es muy difícil que un niño deje su afición por las pantallas para leer un libro, como quisieran sus padres.

Sin embargo, eso no quiere decir que un niño no sea inteligente o que sea flojo, tal vez no ha encontrado una lectura que le satisfaga.

Si piensas que tu hijo no tiene iniciativa para leer, no te preocupes que aún hay oportunidad. A continuación, te compartimos algunos tips para incentivar su lectura y que empiece a gustarle ¡Toma nota!

 

  • Encuentren el sitio perfecto.

Cada quien tiene un lugar preferido para leer a gusto. No porque a ti te guste disfrutar de un té caliente y devorar un libro en el sofá a durante horas, quiere decir que tu peque va a disfrutar lo mismo.

Pregúntale cuál lugar de la casa le parece el más idóneo para acondicionarlo e iluminarlo a su gusto. Puede ser un espacio dentro de la sala sobre un tapete con cojines, en el estudio e incluso en su habitación. Tu peque debe encontrar donde mejor y más concentrado se sienta.

 

  • Dedícale tiempo.

Hay que partir de la idea de que, al tratarse de niños, cualquier actividad que les enseñemos terminarán haciéndola solos en algún momento, pero al comienzo debemos ser su más grande apoyo.

El hecho de compartir esto con su madre, padre o tutor hace que un niño sienta agrado por lo que está haciendo, lo asociará a una actividad positiva, aunque más adelante la haga solo.

 

  • Dale opción de escoger.

Si bien la elección de un niño puede ser muy por debajo de lo que esperas, también podrías sorprenderte.

Planifica una visita a la librería y dile a tu peque que comprarán dos libros, uno elegido por ambos y otro de su entera elección. Tener voz y voto, es decir, el poder de decidir, hará que sienta un poco de independencia, un factor muy importante para su desarrollo.

 

  • No le impongas nada, que lo haga a su modo.

Cada quien lee a su ritmo y cuando le provoque. Si le obligas a hacerlo, tu peque va a relacionar la lectura con algo amenazante y no querrá hacerlo por su cuenta. En cambio, proponle que incluya la lectura varias veces a la semana (aunque no sea a diario), de modo que logre leer al menos doce libros en un año.

Para que sea más divertido, pueden llevar un registro de sus lecturas y anotar el avance, moralejas que aprendió con cada historia, dibujos referentes a cada cuento, entre otros.

 

  • Que te vea leyendo.

Los niños copian casi todo lo que ven, así que, si te ven con un libro en la mano, es probable que se interesen en tener su propio tiempo de lectura. A veces queremos dar el ejemplo, pero no lo ponemos en práctica.

Si no eres amante de los libros, ponte un reto parecido al de tu peque y escoge un libro mensualmente; sin que te des cuenta, ambos compartirán un pasatiempo saludable ¡Y que estimula la imaginación como ningún otro!

 

  • Crea un “club de lectura”

Si tienes más de un niño en casa, puedes crear un “club de lectura”, en el que compartan sus libros y expresen sus apreciaciones acerca de cada uno.

Esto fomenta el debate y tus hijos aprenderán a leer a conciencia, entendiendo cada palabra, además de que será una manera de compartir entre ellos mientras se recrean.


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