Yámana

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Los Yámanas o Yaganes fueron uno de los pueblos originarios de Chile más relevantes de su historia y el más austral del mundo, al ubicarse en el extremo sur de Sudamérica (la Tierra del Fuego) entre Chile y Argentina.

Su nombre, Yámana, es un término yagán que se traduce como “hombre”.

Hay dos hipótesis acerca de cómo poblaron el lugar. La primera es que sus antepasados viajaron desde Asia hasta América por medio del puente de Bering para luego dirigirse a la zona central de Chile y finalmente radicarse en el sur.

La otra versión cuenta que fueron desplazados por temor a pueblos del norte más fuertes y avanzados, pero arqueólogos y exploradores han desistido de esta propuesta debido a que los Yámanas –cazadores y recolectores– se fijaron en una tierra que les brindara las condiciones necesarias para realizar sus actividades en cada estación.

Su lengua originaria era el idioma yagán, pero con la colonización también aprendieron a hablar español.

A lo largo de su historia existieron al menos cinco parcialidades yámanas, que variaban según la región.

Este pueblo originario era bastante activo. Las mujeres solían pasar muchas horas en canoas construidas con  cortezas de árboles que utilizaban para aprovisionarse de mariscos, además de tener la tarea de mantener encendido el fuego en tierra firme.

Por su parte, los hombres se daban a la tarea de buscar leña, recolectar bayas y cazar (con largos arpones) nutrias y  lobos marinos, a los que les quitaban la piel para poder cubrirse del frío, pues los Yámanas utilizaban casi solo esto como indumentaria.

Su alimentación estaba integrada en su mayoría por carne de nutria, lobo marino, ballena, pingüino, además de otras especies del mar como diferentes tipos de peces, erizos, cholgas y centollas.

También complementaban su dieta con carne de ave, de guanacos, huevos, hongos y bayas, por lo que consumían una alta cantidad de proteína. Pero quizás lo más espeluznante es que en temporadas de hambruna, en las que les era imposible cazar, cometían canibalismo con los cadáveres de quienes no soportaban la inanición.

Por lo general, este pueblo destacó por ser nómada, pero cuando se asentaban durante temporadas en algún lugar, construían una suerte de campamentos bastante precarios en chozas fabricadas con pieles y palos a las orillas del mar.

A pesar de no contar con un sistema necesariamente monárquico, los Yámanas eran muy organizados en cuanto a su estructura social, que consistía en que cada familia tuviese como “jefe” al padre y cada integrante debía cumplir un rol en la producción para la subsistencia.

Este antiguo pueblo chileno tenía fe en un único y poderoso ser, Watauinewa, a quien pedían por cualquier interés que tuvieran. Asimismo, creían fervientemente en seres malignos y míticos (“Curspie”, “Hanuch” y “Kachpik”).

Entre ellos funcionaba la figura del chamán (“yekamush”), quien se encargaba de hacer sanaciones físicas y mentales, por medio de la invocación de espíritus.


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